Del blockchain social a la Resiliencia Territorial

 

Moneda PAR, clubes de trueque y el regreso de las infraestructuras simples en tiempos de crisis

Durante el período 2020–2024, una parte importante de la literatura académica vinculada a monedas sociales y economía solidaria comenzó a presentar a la tecnología blockchain como posible solución a varios de los problemas históricos que afectaron a las experiencias de trueque y monedas complementarias en Argentina.

Moneda PAR es una moneda digital argentina creada en 2017, complementaria a la moneda de curso legal. Al estar fundada sobre tecnología blockchain, se insertó dentro de los cambios tecnológicos globales, del debate sobre las criptomonedas, y de la propia historia de monedas sociales en Argentina. El razonamiento era coherente: si uno de los factores de deterioro del sistema en soporte papel había sido la falsificación masiva y la pérdida de confianza durante 2001–2003, entonces una infraestructura blockchain podía ofrecer trazabilidad, transparencia, seguridad criptográfica y control del circulante. 

En ese marco, trabajos publicados entre 2020 y 2024 —entre ellos el de Orzi, Valdecantos y Porcherot presentado en el II Congreso Nacional de Economía Social y Solidaria— sostuvieron que las monedas sociales digitales podrían representar una nueva etapa evolutiva para la ESS.  Mario Cafiero, uno de los impulsores del proyecto, explicaba que "ese es el gran aporte de MonedaPAR: utilizamos tecnología blockchain, donde las transacciones son inviolables y transparentes, y todas las operaciones pueden ser auditadas".

Sin embargo, al observar la realidad territorial argentina hacia 2026, aparece una situación paradójica.


Lo que dejó la moneda digital y lo que dejó el trueque físico


La moneda social digital PAR dejó principalmente rastros académicos: papers, congresos, artículos especializados, experiencias piloto y discusiones conceptuales valiosas.

Mientras tanto, los clubes de trueque basados en soporte físico no solo sobrevivieron: siguieron expandiéndose. Actualmente funcionan en el país más de 100 nodos o espacios de reunión en clubes, sociedades de fomento y hasta casas particulares, con encuentros presenciales semanales. Y en 2024, en plena crisis económica, aparecieron nuevos nodos. No estamos hablando de una nostalgia ni de una utopía futura.

Estamos hablando de una red que sobrevivió 30 años y sigue generando nuevos nodos en 2026.


La pregunta incómoda

Esto obliga a replantear algo que los debates académicos suelen esquivar:

¿El problema histórico de las monedas sociales era realmente tecnológico?

Porque si la falsificación hubiera sido el único problema central, entonces una solución técnicamente más robusta debería haber generado una expansión territorial equivalente o mayor. Pero la evidencia observable no muestra eso.

Y lo más interesante es que la propia academia especializada llegó a la misma conclusión. Un estudio publicado en Sustainability Science (Springer, junio de 2024) que analizó específicamente la experiencia de Moneda PAR en Argentina concluye que, a pesar del carácter "trustless" del blockchain, existe un elemento —también vinculado a la confianza— que necesita construirse más allá de la esfera tecnológica: el anclaje territorial, que requiere desarrollar mercados relativamente completos donde los usuarios puedan satisfacer al menos parte de sus necesidades básicas.

En otras palabras: la tecnología puede resolver la desconfianza en el soporte, pero no puede resolver la ausencia de masa crítica territorial, de vínculos comunitarios y de oferta real de bienes y servicios que circule.

La Red Global de Trueque logró en su momento movilizar millones de personas utilizando una tecnología monetaria extremadamente simple: papel, confianza comunitaria y organización territorial. PAR incorporó blockchain, wallets, trazabilidad e infraestructura digital, pero sin alcanzar una expansión social equivalente.

Esto no implica negar el valor potencial del blockchain ni rechazar la innovación tecnológica. La discusión real parece ser otra: ¿qué tipo de infraestructura monetaria resulta más resiliente para comunidades vulnerables en contextos de crisis sistémica?


El factor que los debates tecnológicos omiten

El escenario global de 2026 incorpora variables que no existían en 2017 cuando MonedaPAR nació:

  • creciente digitalización financiera y reducción progresiva del efectivo en distintos países
  • expansión de monedas digitales estatales (CBDCs) con trazabilidad transaccional
  • desigualdad tecnológica persistente en territorios vulnerables
  • fragilidad energética creciente
  • eventos climáticos extremos que afectan infraestructura eléctrica y conectividad

En Europa, avanzan simultáneamente los límites a operaciones en efectivo, el proyecto de Euro Digital y mecanismos crecientes de trazabilidad financiera. Aunque oficialmente estas medidas se presentan como herramientas contra el lavado de dinero, también abren un debate legítimo sobre privacidad, autonomía económica y dependencia de infraestructuras digitales centralizadas.

Aquí emerge una cuestión clave que suele quedar fuera de los debates académicos: las tecnologías digitales no existen en el vacío. Un paper del arxiv (Sai & Vranken, Open Universiteit, 2022) sobre el consumo energético de blockchains concluye que estos sistemas dependen de una red distribuida de nodos computacionales activos, cuya continuidad requiere energía eléctrica y conectividad constante. La dependencia crítica de una infraestructura online para los pagos digitales no se limita a los bancos: las criptomonedas tienen la misma dependencia. Si la red blockchain se encuentra fuera de línea, el receptor no puede verificar si recibió correctamente el pago.

El soporte papel, en cambio, tiene una característica que los debates técnicos suelen ignorar: funciona offline. Puede circular sin internet, sin batería, sin servidores, sin señal y sin necesidad de actualización tecnológica permanente.

En condiciones normales, la infraestructura digital puede parecer más eficiente. Pero en escenarios de estrés sistémico, la simplicidad puede transformarse en resiliencia.


La lección silenciosa

Los clubes de trueque llegaron a un máximo de 8.000 nodos antes de su declinación con el mejoramiento de las variables macroeconómicas. Y cuando esas variables vuelven a deteriorarse, los nodos vuelven a crecer. Esa elasticidad —aparecer cuando se los necesita, reducirse cuando el sistema formal funciona— es en sí misma una propiedad de resiliencia que ningún sistema digital ha logrado replicar a escala territorial. 

El co-fundador de la Red Global de Trueque, Rubén Ravera lo sintetiza con precisión: "Incorporamos tecnología, pero ésta no reemplaza a los encuentros cara a cara". El WhatsApp y los grupos de Facebook coordinan. El encuentro presencial produce !

La discusión entonces deja de ser "papel versus blockchain" y pasa a ser: ¿qué sistemas sobreviven mejor cuando la infraestructura entra en crisis?

Quizás ahí se encuentre una de las grandes lecciones silenciosas que siguen dejando los clubes de trueque argentinos:   la tecnología más sofisticada no siempre es la más resistente.  A veces, las herramientas más simples son las que permanecen de pie cuando los sistemas complejos comienzan a fallar.


Referencias

Orzi, R., Valdecantos, S., & Porcherot, R. (2019). Criptomonedas para el cambio social: La experiencia de Moneda PAR en Argentina. II Congreso Nacional de Economía Social y Solidaria, Observatorio ESS. https://www.researchgate.net/publication/335893637

Orzi, R., & Valdecantos, S. (2020). MonedaPAR: una alternativa argentina para la economía social y solidaria. REVESCO: Revista de Estudios Cooperativos, 134. https://revistas.ucm.es/index.php/REVE/article/view/69177

Valdecantos, S., et al. (2024). Is Blockchain a game-changer for social currency systems? Some reflections in light of the experience of Moneda PAR in Argentina. Sustainability Science, Springer. https://link.springer.com/article/10.1007/s11625-024-01522-5

Sai, A. R., & Vranken, H. (2022). Promoting rigour in blockchain's energy & environmental footprint research. Open Universiteit / UC Berkeley. https://arxiv.org/pdf/2210.11664

Covas, H. (2025). Doble moneda y producción comunitaria: Crónica documentada de un modelo alternativo silenciado en la Argentina de comienzos del siglo XXI https://www.academia.edu/145279550/Doble_moneda_y_producci%C3%B3n_comunitaria_cr%C3%B3nica_documentada_de_un_modelo_alternativo_silenciado_en_la_Argentina_de_comienzos_del_siglo_XXI

Infobae. (9 de noviembre de 2025). Trueque 2.0: el intercambio resurge a través de las redes y los grupos barriales. https://www.infobae.com/economia/2025/11/09/trueque-20-el-intercambio-resurge-a-traves-de-las-redes-y-los-grupos-barriales/

El Cronista. Vuelve los clubes del Trueque, pero con foco en lo sustentable. https://www.cronista.com/negocios/vuelve-los-clubes-del-trueque-pero-con-foco-en-lo-sustentable/

Comentarios

  1. Excelente artículo, entonces siguendo esa línea de razonamiento yo me pregunto si se puede pensar en un modelo híbrido y como desarrollarlo. O quizá ese modelo híbrido surge precisamente de la integración de ambos abordajes como hacer la economía formal que tiene dinero físico y digital, no? Tener moneda complementaria tanto física como digital podría ser un opción también.

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  2. Gracias eze.
    Y sí, justamente creo que el escenario más interesante hacia adelante podría ser un modelo híbrido.
    No porque “mezclar papel y digital” sea automáticamente mejor, sino porque cada infraestructura resuelve problemas distintos.
    El soporte físico tiene ventajas muy concretas en términos de resiliencia territorial: funciona offline, requiere baja complejidad tecnológica, reduce barreras de ingreso y sigue operando incluso cuando hay problemas de conectividad, energía o exclusión digital.
    La infraestructura digital, en cambio, aporta trazabilidad, capacidad de coordinación, memoria transaccional, escalabilidad organizativa y herramientas útiles para redes amplias.

    Tal vez el error de muchos debates fue pensar que blockchain iba a reemplazar la dimensión comunitaria, cuando en realidad podría funcionar mejor como capa complementaria de registro y coordinación sobre redes territoriales ya vivas.
    De hecho, algo parecido ocurre informalmente hoy: muchos clubes de trueque ya funcionan con lógica híbrida. El intercambio y la confianza se construyen presencialmente, mientras WhatsApp, Facebook o plataformas digitales coordinan oferta, demanda y encuentros.

    Incluso algunos ex coordinadores históricos de la Red Global de Trueque que están retomando experiencias territoriales comenzaron a explorar modelos donde conviven:
    - herramientas blockchain,
    - registros digitales,
    - y mecanismos simples de respaldo offline tipo “libreta de almacenero” para mantener continuidad operativa cuando la tecnología falla.
    Y eso me parece interesante porque ya no plantea una lógica de reemplazo tecnológico, sino una infraestructura multicapa más resiliente.

    La pregunta entonces deja de ser “¿papel o digital?” y pasa a ser:
    ¿Qué combinación tecnológica permite sostener intercambios reales en escenarios de crisis, desigualdad tecnológica y fragilidad sistémica?

    Porque una moneda social no depende solo de la seguridad del soporte.
    Depende de que exista comunidad, producción, circulación y necesidad mutua.

    Sin tejido territorial, la tecnología queda como infraestructura vacía.
    Pero sin herramientas de coordinación, las redes también encuentran límites de escala.
    Quizás el futuro no sea ni el retorno puro al papel ni la digitalización total, sino sistemas monetarios comunitarios multicapa:
    * encuentros físicos,
    * confianza territorial,
    * instrumentos simples de intercambio,
    * herramientas digitales de coordinación,
    * y capacidades offline de contingencia cuando las infraestructuras complejas fallan ante la emergencia climática.

    Ahí puede empezar a aparecer algo realmente nuevo. . .

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    1. Absolutamente Horacio! Si claro es ir integrando soluciones para cada realidad también yo imaginé por un momento que puedas tener un saldo en una billetera y que puedas hacer retiros de moneda complementaria de alguna forma en algún lugar por ejemplo durante los encuentros y ahí tenés un modelo híbrido en vez de elegir uno o el otro, claro hay que ver qué desafíos técnicos presenta esto pero yo siento que es por ahí quizá. Me encanta la idea de que por ejemplo esto requiere cierta presencialidad entonces no es algo impersonal requiere participación también. Saludos!

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