El Prosumidor contra el Aislamiento Laboral
¿Y si el problema no fuera solamente la salud mental, sino la forma en que organizamos el trabajo? Hay una cifra que circula estos días y que debería hacernos pensar: hasta $2,5 millones anuales por colaborador podría costarle a una organización descuidar la salud mental. La atribución y precisión de esa cifra requieren verificación. Pero, aun dejando el número entre paréntesis, el planteo de fondo es difícil de discutir: el malestar de las personas también tiene consecuencias económicas . Estrés, insomnio, agotamiento, soledad, no desaparecen cuando alguien ficha o se sienta frente a una computadora. La persona llega al trabajo con todo eso. Y aquí aparece la pregunta que importa: ¿estamos intentando reparar la salud mental de las personas sin revisar el modelo laboral que contribuye a aislarlas? 🚪 El trabajador no deja su vida en la puerta Durante buena parte del siglo XX construimos una separación artificial: de un lado el trabajo, del otro la vida. Como si una persona pud...