Insolvencia Planetaria: cuando el sistema se queda Sin Clima

Señales tempranas de una quiebra sistémica

Aparecen nuevos conceptos en esta época, como el de Insolvencia Planetaria, que hoy la ciencia y el análisis de riesgos sistémicos investigan con creciente urgencia. El término surge al reconocer que las emergencias climáticas y de la naturaleza fueron subestimadas en velocidad, escala y efectos en cadena.


Si esto es así, entonces la Red de Trueque y movimientos como 1mpul50 dejan de ser “alternativos” para volverse esenciales: porque cuando el sistema formal se vuelve incapaz de garantizar la solvencia de la vida, la resiliencia pasa a ser una tarea territorial, concreta y cotidiana.

1) ¿Qué es técnicamente la Insolvencia Planetaria?

No se define como un “evento futuro”, sino como un estado de quiebra sistémica. La Insolvencia Planetaria aparece cuando los daños físicos acumulados (tormentas, sequías, incendios, olas de calor, pérdidas de cosechas, colapsos de infraestructura) superan la capacidad social, institucional y económica de repararlos, asegurarlos o absorberlos dentro de los marcos actuales.

En otras palabras: no es falta de dinero. Es falta de capacidad real para sostener el funcionamiento del sistema cuando la base física —un clima relativamente estable— deja de existir.

En los territorios, esta idea baja a tierra así: el dinero oficial puede perder poder de compra no solo por decisiones monetarias, sino porque se rompe la estabilidad climática que permitía producir, transportar, enfriar, almacenar y asegurar. Cuando el “piso físico” se fractura, los marcos económicos tradicionales empiezan a fallar.

2) Inflación impulsada por el clima: el precio sube aunque el discurso diga otra cosa

Los análisis recientes llaman climateflation a un fenómeno cada vez más visible: inflación empujada por shocks climáticos (y por la dependencia de energía fósil), que presiona precios por vías que los manuales clásicos no logran anticipar a tiempo.

Alimentos: olas de calor, sequías o inundaciones repentinas reducen oferta y rompen logística. Cuando el alimento escasea por causas físicas, el precio sube independientemente del valor “teórico” de la moneda.

Energía: infraestructura diseñada para otra normalidad se vuelve frágil ante calor extremo. El costo de sostener redes bajo estrés térmico tiende a trasladarse a hogares y comercios, alimentando espirales que no son solo monetarias: son físicas.

Argentina conoce bien el golpe: cuando el plato se encarece por ruptura climática y el sistema eléctrico se vuelve más caro por estrés, el salario pierde capacidad de compra por un motivo que no se negocia en una mesa: la naturaleza no firma acuerdos.

3) El colapso del “seguro”: cuando el capital se retira del riesgo

Un síntoma decisivo de esta época es la retirada del aseguramiento en áreas de alto riesgo. No hace falta teorizar demasiado: cuando el daño se vuelve frecuente, el seguro deja de ser negocio… y entonces aparece un vacío que afecta a todos.

Sin seguros, no hay crédito.
Sin crédito, la inversión formal retrocede.
Y cuando la inversión retrocede, el territorio queda “a la intemperie”.

Esto no es un problema administrativo: es un cambio de época. El sistema financiero funciona sobre la premisa de que el riesgo es “calculable” y “asegurable”. Cuando esa premisa se rompe, el territorio necesita otro tipo de garantía: la organización comunitaria.

4) Prosumidor y Trueque: respuesta práctica a la policrisis

Ante la Insolvencia Planetaria (cuando lo formal ya no garantiza la solvencia de la vida), emerge una respuesta que no depende de discursos globales: resiliencia distribuida. Es decir, capacidad local para sostener necesidades básicas con producción cercana, cooperación y aprendizaje colectivo.

El Trueque Multirrecíproco como “seguro comunitario”: cuando la inflación climática erosiona el salario y el aseguramiento retrocede, el nodo funciona como fondo de resiliencia: intercambio de alimentos, oficios, cuidados y saberes que no depende de la estabilidad del sistema financiero global.

El prosumidor frente a la policrisis: entiende que, en un planeta “insolvente”, la riqueza real no está en el papel, sino en la capacidad de producir y consumir de forma cercana, solidaria y adaptable.

En síntesis: si el “parasol” de la estabilidad climática se rompe, la economía formal empieza a tropezar con su propio límite. En Argentina, la presión sobre el plato de comida y la fragilidad de la infraestructura son señales de ese cambio de fase. Ante esta Insolvencia Planetaria, los nodos de trueque pueden ser bóvedas de vida: lugares donde la solvencia se mide en capacidad real de sostenernos, no en balances.

La pregunta que deja esta época no es cómoda, pero es simple: ¿vamos a esperar que el sistema “vuelva a la normalidad”… o vamos a construir normalidades nuevas, territoriales, cooperativas y replicables?

Fuentes (para profundizar)
• Planetary Solvency: Risks and Recommendations (IFoA, 2025): https://actuaries.org.uk/media/v1ynflzj/planetary-solvency-risks-and-recommendations.pdf

• Comunicado GOV.UK sobre “Planetary Insolvency” (2025): https://www.gov.uk/government/news/actuaries-highlight-the-increasing-risk-of-planetary-insolvency

• ECB (2022): “climateflation / fossilflation” en el debate macroeconómico: https://www.ecb.europa.eu/press/key/date/2022/html/ecb.sp220317_2~dbb3582f0a.en.html

• Reporte sobre “climateflation” y alimentos (PreventionWeb): https://www.preventionweb.net/media/108734/download

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