1.5 °C: Crónica de una muerte anunciada y la urgencia de la Resiliencia Territorial
Por: Horacio Covas | Red de Trueque / 1mpul50
Enero de 2026 no será recordado como el mes en que el clima cambió —eso ya venía ocurriendo— sino como el momento en que la evidencia terminó de romper el último barniz de “normalidad”. Mientras escribo estas líneas desde Argentina, bajo el estrés de fenómenos atmosféricos extremos, los datos de los servicios climáticos y los registros globales consolidan lo que en nuestro trabajo venimos señalando: la mitigación incremental no alcanzó, y seguir vendiéndola como solución es una forma elegante de postergar el impacto… hasta que impacta.
El fin del mito de los 1.5 °C
Durante una década, el límite de 1,5 °C fue la “línea roja” del Acuerdo de París. Hoy, el debate ya no es si el umbral se roza o se supera ocasionalmente, sino cómo se gestiona el sobrepaso en un sistema terrestre que está acumulando energía y respondiendo con extremos cada vez más frecuentes y costosos.
Lo más alarmante no es solo el número, sino la velocidad: el calendario climático se adelantó, y la brecha entre promesas y realidad biofísica se volvió inocultable.
Cuando la conversación pública se queda en slogans (“neto cero 2050”, “transición ordenada”, “compensaciones”), la física hace lo suyo: sube la temperatura, sube el nivel de riesgo, y se multiplican las condiciones para fallas en cadena. Como señala el análisis crítico que venimos construyendo, los modelos económico-climáticos tradicionales subestimaron riesgos de retroalimentación, sensibilidad climática y costos reales del desorden sistémico.
De la mitigación a la “Insolvencia Planetaria”
En De la mitigación incremental a la gestión de riesgo sistémico advertimos que el mundo está entrando en un estado de Insolvencia Planetaria: un punto donde la “estabilidad” ya no se compra con promesas diferidas. No porque falten discursos, sino porque sobran límites físicos.
La idea es simple y brutal: cuando el sistema acumula desequilibrios (energía, calor oceánico, extremos, fragilidad logística), llega un momento en que el costo de sostener el cuento supera la capacidad de pagarlo. Y entonces el cuento se corta solo.
Cómo se expresa la crisis en Argentina
La insolvencia climática no es un capítulo futuro: ya se manifiesta en el territorio. Hoy, en Argentina, se expresa de tres maneras que impactan directamente en nuestras comunidades y nodos:
- Inflación climática: el calor anómalo y las inundaciones erosionan la base productiva. El precio del plato de comida ya no lo define solo el mercado: lo define la degradación del ecosistema.
- Retirada de seguros: en zonas expuestas —desde áreas ribereñas hasta regiones con incendios recurrentes— el sistema financiero formal retrocede. Cuando se retiran coberturas, lo que queda es vulnerabilidad en estado puro.
- Fallas en cascada: infraestructura diseñada para “eficiencia” (y no para resiliencia) colapsa ante la policrisis. Energía, transporte y logística se vuelven cuellos de botella justo cuando más se necesitan.
La Respuesta: Resiliencias Territoriales Distribuidas
Si el objetivo de París quedó desfasado de la realidad biofísica, ¿qué nos queda? Nos queda lo único serio: reconstruir capacidad territorial. La respuesta no vendrá de cumbres desconectadas ni de presentaciones corporativas con gráficos bonitos. Vendrá de la reconfiguración del poder económico en el territorio: producir, sostener, cuidar, circular valor real.
Aquí el Modelo Factorial-Dual y la figura del Prosumidor cobran relevancia existencial. Ante un sistema global que se declara incapaz de asegurar lo esencial, los nodos de la Red de Trueque y el movimiento 1mpul50 pueden operar como:
- Sistemas de solvencia paralela: donde el valor se apoya en la capacidad real de producir y sostener vida, no en activos volátiles o expectativas financieras.
- Redes de gestión de riesgo sistémico: cuando el Estado, los seguros y la “normalidad” retroceden, la comunidad organizada se vuelve el único seguro tangible.
- Adaptación radical: ya no hablamos de “mitigar un poco” cada año, sino de aprender a gestionar un mundo donde los extremos dejan de ser excepción y pasan a ser el nuevo entorno.
Traducción al idioma del territorio: o nos organizamos para sostener lo vital (alimento, agua, energía, vínculos, logística) o lo vital se encarece, se corta… o se pierde.
Conclusión: El Prosumidor ante la Policrisis
La pregunta ya no es si cruzaremos el umbral, sino cómo gestionaremos el sobrepaso. Para nosotros en 1mpul50, la respuesta es clara: pasar de la queja a la construcción de nodos de resiliencia. El prosumidor es el actor político y económico capaz de entender que, en un planeta herido, la única riqueza que sobrevive es la que se construye colectivamente, distribuida y arraigada.
El 1.5 °C podrá haber muerto como promesa tranquilizadora, pero nuestra capacidad de organizarnos para defender la vida recién está despertando. Y cuando despierta, no pide permiso.
• ExpokNews – “El objetivo del Acuerdo de París está muerto”
• Zenodo – Registro 18306997

Comentarios
Publicar un comentario