Hacer planes de futuro en tiempos de emergencia
“Necesitamos una política que, además de hacer planes de emergencia, haga planes de futuro.”— Eva Vilaseca
Vivimos una época marcada por la urgencia. Crisis climática, tensiones sociales, fragilidad económica, agotamiento institucional. La política parece haberse especializado en apagar incendios, mientras el horizonte de futuro se vuelve borroso, cuando no directamente impensable. . .
Una voz con trayectoria, no una opinión al pasar
Eva Vilaseca es bióloga especializada en Ecología y Economía Social y Solidaria. Es una de las principales impulsoras de la Assemblea Catalana per la Transició Ecosocial (acTe), un frente común que articula a más de 300 personas y entidades con el objetivo de promover una transformación ecosocial democrática, justa y dentro de los límites planetarios.
Su recorrido incluye espacios clave de la ESS en Cataluña como la Xarxa d’Economia Solidària (XES), Coòpolis (Ateneu Cooperatiu de Barcelona) y Espai Ambiental, donde es socia trabajadora. Es también co-coordinadora del Cercle de Transició Ecosocial y del futuro EcoHUB, además de impulsora de la Escuela de Transiciones y coordinadora del libro colectivo Futurs (im)possibles, una obra dedicada a imaginar y construir escenarios reales de transición ecosocial.
Su activismo se caracteriza por algo poco frecuente: la unión explícita entre la lucha ecológica y la justicia social, evitando tanto el ecologismo punitivo como la negación material de los límites del planeta. Por eso, cuando Vilaseca habla de planes de futuro, no lo hace desde la abstracción, sino desde la experiencia concreta de organización, conflicto territorial y construcción colectiva.
Un diagnóstico que resuena
En sus intervenciones, Eva señala con claridad varios puntos críticos:
- la política institucional sigue sin incorporar la realidad ecológica como base material,
- la transición ecológica no puede ser socialmente excluyente,
- no hay transformación posible sin mayorías sociales,
- los cambios no vendrán solo desde arriba, sino desde procesos de base,
- hace falta articular propuestas macro sin despreciar las prácticas locales.
Desde 1mpul50 reconocemos en este diagnóstico una sintonía profunda. No porque partamos del mismo recorrido, sino porque distintas trayectorias están llegando a conclusiones similares. Y cuando eso ocurre, suele tratarse menos de coincidencias ideológicas que de señales de época.
La pieza que completa el cuadro: del plan al sistema operativo
El Manifiesto 1mpul50 parte de una premisa incómoda pero necesaria: el problema ya no es solo la falta de políticas adecuadas, sino el agotamiento del sistema operativo social que organiza cómo producimos, consumimos, cooperamos y damos sentido a la vida en común.
El Manifiesto define a 1mpul50 como una propuesta de transición económica y comunitaria para tiempos de colapso social y ambiental, basada en la autosuficiencia territorial, la producción local, la cooperación, las redes de trueque, la moneda social y la resiliencia comunitaria
No se trata de esperar el colapso, sino de prepararse activamente para lo posible:
mitigar la emergencia climática,
crear contención comunitaria,
cultivar resiliencia integral.
Pero el aporte central va más allá de las consignas.
El Factor P: el sujeto que hace posible el futuro
Desde 1mpul50 sostenemos que muchos proyectos de transición fracasan no por falta de diagnósticos ni de voluntad política, sino porque subestiman la dimensión humana y operativa del cambio.
La Teoría del Factor P propone que la cooperación (el llamado Factor C) solo se vuelve efectiva cuando existe un sujeto capaz de producirla, sostenerla y reproducirla: el prosumidor
El Factor P nombra ese conjunto de capacidades, prácticas y racionalidades que permiten:
producir y consumir dentro de un mismo circuito solidario, organizar la cooperación, planificar, proyectar y profesionalizar lo comunitario, transmitir saberes entre generaciones, transformar la solidaridad en economía real.
Dicho de forma simple: no hay planes de futuro sin sujetos capaces de habitarlos y sostenerlos.
Donde los caminos se encuentran
Cuando Eva Vilaseca afirma que necesitamos planes de futuro anclados en la realidad material del planeta, está señalando el mismo núcleo que el Manifiesto 1mpul50 aborda desde otro ángulo: la imposibilidad de seguir delegando el futuro a estructuras que ya no pueden garantizarlo.
La transición ecosocial necesita políticas, pactos y marcos institucionales. Pero también necesita —y esto es clave— comunidades organizadas, prosumidores activos y sistemas locales capaces de sostener la vida cuando lo global falla.
Ahí es donde el diálogo se vuelve fértil. Más que coincidencias, convergencia ; aqui se reconoce que cuando miradas diversas, con trayectorias distintas, llegan a diagnósticos similares, estamos ante algo más que una opinión bien formulada. Estamos ante una convergencia histórica.
Quizá el futuro no se construya desde un único manifiesto, una sola asamblea o una sola teoría. Pero sí desde la articulación consciente entre quienes ya entendieron que:
- la emergencia sin futuro es parálisis,
- el futuro sin base comunitaria es fantasía,
- y la transición sin sujetos activos es solo un discurso bienintencionado.
Desde 1mpul50 elegimos actuar, organizar y resistir con método, comunidad y propósito. Y hacerlo dialogando con quienes, como Eva Vilaseca, ya están empujando el horizonte.
Porque el futuro no se decreta. Se practica.

Comentarios
Publicar un comentario