Greenwashing en el Agronegocio: Cuando el discurso Verde ocupa la mesa
Hoy escuchamos más discursos ambientales que nunca. Pero también vemos más desmontes, más contaminación y más conflictos socioambientales que nunca. Algo no está cerrando.
En Argentina, el lenguaje de la sostenibilidad se volvió omnipresente: producción responsable, agricultura sustentable, alimentar al mundo, innovación verde. Las palabras suenan bien. El problema es que, muchas veces, no cambian nada.
No se trata solo de publicidad engañosa. En el caso del agronegocio, el greenwashing funciona como una tecnología política: ordena el debate, desactiva conflictos y legitima un modelo productivo sin discutir sus consecuencias reales.
Qué es el greenwashing?
Greenwashing (lavado verde o ecoblanqueamiento) es la práctica mediante la cual empresas o sectores exageran, distorsionan o directamente falsifican su compromiso ambiental para parecer sostenibles, sin transformar sus procesos de fondo.
En el agronegocio argentino, el greenwashing no opera con slogans simples. Opera con relatos complejos, avalados por tecnicismos, certificaciones difusas y campañas institucionales.
No dice “somos verdes”. Dice algo más efectivo:
“No hay alternativa posible.”
El agronegocio como relato, no como debate
En Argentina, el alimento no es solo un bien de consumo. Es territorio, divisas, empleo, salud pública y soberanía.
Por eso, cuando el discurso verde se apropia del agronegocio, lo que está en juego no es una marca, sino la capacidad colectiva de decidir qué, cómo y para quién producimos alimentos.
El greenwashing cumple acá una función clave:
👉 desplazar el debate democrático por una narrativa técnica incuestionable.
Las frases que lavan el modelo
Algunas expresiones se repiten como mantras:
“Producción sustentable”
- ¿Sustentable según qué indicadores?
- ¿Medidos por quién?
- ¿Con qué horizonte temporal?
“Alimentar al mundo”
Una épica que:
- Justifica monocultivos
- Invisibiliza mercados locales
- Convierte la exportación en mandato moral
“Buenas prácticas agrícolas”
Sin:
- auditorías independientes
- acceso público a los datos
- evaluación de impactos acumulativos
- no son prácticas: son declaraciones.
“Innovación y tecnología”
Cuando la innovación:
- aumenta la dependencia de insumos externos
- concentra decisiones
- no reduce impactos sistémicos
- no es transición.
- es sofisticación del problema.
Tres señales claras de greenwashing agroalimentario
1️⃣ Mucho anuncio, pocos datos
Si no hay:
- líneas de base
- metodologías públicas
- indicadores verificables
- no hay sostenibilidad.
Hay storytelling ( o sea solo "contar historias")
2️⃣ El foco está en el rendimiento, no en el sistema
Si todo se mide en toneladas y exportaciones, pero no en:
- salud del suelo
- agua
- biodiversidad
- comunidades rurales
El verde es decorativo.
3️⃣ El discurso reemplaza al conflicto
Cuando toda crítica es etiquetada como:
- “anti-campo”
- “ideológica”
- “enemiga del progreso”
No estamos frente a ciencia. Estamos frente a blindaje discursivo.
El daño más profundo: la erosión de la confianza
El greenwashing no solo oculta impactos ambientales.
- Erosiona la confianza social.
- La ciudadanía deja de creer
- Los productores que sí hacen cambios reales quedan atrapados
- Las alternativas agroecológicas pierden visibilidad
- Sin confianza, no hay cooperación.
- Sin cooperación, no hay transición posible.
Soberanía alimentaria vs. sostenibilidad de cartón
La soberanía alimentaria no pregunta solo cuánto producimos, pregunta:
qué producimos
para quién
con qué impactos
quién decide
quién paga los costos invisibles
El greenwashing responde estas preguntas sin responderlas. Las tapa con lenguaje técnico, colores verdes y promesas futuras.
El punto ciego del modelo
El problema no es producir alimentos. El problema es producir sin discutir el modelo.
En Argentina, el greenwashing permite sostener un sistema que:
- degrada territorios
- expulsa poblaciones rurales
- condiciona la dieta
- concentra poder
Mientras se presenta como inevitable y responsable.
Una advertencia necesaria
El negacionismo climático dice: “no pasa nada”.
El greenwashing dice: “ya lo estamos resolviendo”.
Y esa es una mentira más peligrosa, !!! porque tranquiliza, adormece y compra tiempo.
La discusión no es si producimos alimentos. La discusión es si producimos futuro… o solo relatos que lo postergan.
Cada política, cada empresa y cada territorio enfrentan la misma elección: el camino del discurso o el camino del impacto real. . .
¿Qué prácticas “verdes” del agronegocio ves hoy en tu región que merecen ser revisadas con lupa?

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