El Recambio silencioso de la Red
1mpul50 — Informe, Parte IV
El recambio silencioso de la Red
De los prosumidores del 2001 a las mujeres que hoy sostienen la economía de la casa
Hay un dato que casi nunca se cruza con las estadísticas de mora y crédito, pero que explica buena parte de lo que está pasando en los nuevos nodos de trueque: en la Argentina de hoy, son las mujeres quienes administran la mayor parte del trabajo no pagado de un hogar. Y son ellas, en consecuencia, quienes primero enfrentan el laberinto de la deuda que describimos en la nota anterior.
Un dato que faltaba en el mapa
Según el uso del tiempo relevado en la última Encuesta Nacional, el 56 % de los varones argentinos realiza trabajo remunerado a diario, contra apenas el 34 % de las mujeres. En el trabajo doméstico y de cuidado ocurre lo inverso, y con una brecha todavía mayor: 91,6% de las mujeres lo realiza a diario, contra 74 % de los varones. No es un detalle sociológico. Es la explicación estructural de por qué, cuando una familia necesita resolver la comida de la semana con una tarjeta o una app de préstamos, es mayormente una mujer quien toma esa decisión y quien después convive con sus consecuencias.
Eso concuerda con lo que describe Claudia, coordinadora regional de zona sur y organizadora del club de trueque que resurgió en Ensenada: la crisis golpea especialmente a las mujeres porque suelen ser quienes administran la economía familiar. Muchas piden préstamos por aplicación para comprar comida, y después terminan desinstalando esas apps porque saben que no van a poder pagarlas, para volver al fiado del almacén del barrio, donde hay una relación de confianza y donde el almacenero conoce la fecha en que cobran la asignación.
Quilmes: quiénes volvieron primero
En Quilmes, cuna histórica de la RGT desde 1995, la Red sigue sosteniendo nodos activos hoy, en 2026, conducidos por mujeres. El nodo "Corazones en Red" convoca regularmente en la Sociedad de Fomento Villa Primavera, y el nodo "La Tana" se reúne los jueves en la Sociedad de Fomento de Condarco al 2300, en Quilmes, bajo la coordinación de Carmen, quien sostiene el espacio semana a semana. A nivel de comunicación de la Red, Carina Cantero —coordinadora y comunicadora de la RGT— es una de las voces que hoy explica públicamente, nodo por nodo, la diferencia entre un club espontáneo y un nodo con créditos y condición de prosumidor.
Ninguna de las dos llegó a la Red por curiosidad institucional. Son, en los hechos, quienes hoy sostienen la estructura semanal de la RGT en el territorio donde todo empezó hace treinta años: convocan, coordinan, resuelven logística, sostienen el grupo. Si hay un "recambio silencioso" en marcha, no está solo en quiénes se están sumando ahora: también está en quiénes, sin ruido y desde hace tiempo, ya sostienen los nodos históricos de Quilmes.
No es un dato menor para la hipótesis que venimos sosteniendo en esta serie. Las mismas personas que protagonizaron la experiencia masiva de la RGT hace 25 años —hoy mujeres experimentadas, muchas jubiladas— son parte de la primera ola de esta reactivación. No vuelven como una curiosidad histórica: vuelven porque reconocen el mecanismo y saben que funciona.
La RGT formal, hoy: una escala todavía chica
Conviene no confundir dos fenómenos que están ocurriendo al mismo tiempo, pero no son lo mismo. Por un lado, la Red Global de Trueque propiamente dicha —la que opera bajo el formato de "créditos" y exige la condición de prosumidor— hoy cuenta, con menos de 10.000 prosumidores activos en todo el país: una fracción mínima de los millones que llegó a reunir en su pico de 2001-2002. Por otro lado, están apareciendo clubes de trueque espontáneos, barriales, sin créditos actualizados —como en Don Torcuato , Tigre —, que crecen rápido pero todavía se miden en decenas personas, no en miles de nodos.
Carina Cantero, coordinadora y comunicadora de la RGT, marcó esa diferencia con precisión: en los nodos de la Red, los intercambios se hacen exclusivamente mediante los créditos —un "bono de descuento" con una referencia cercana al peso—, y cada participante debe producir u ofrecer algo para poder consumir. Los clubes espontáneos de 2026, en cambio, funcionan mayormente con trueque directo, sin esa infraestructura.
| Dimensión | RGT formal (créditos, prosumidor) | Clubes espontáneos 2026 (ej. Pilar) |
|---|---|---|
| Escala actual | Unos 10.000 prosumidores activos | Decenas a un par de cientos por nodo |
| Medio de intercambio | Créditos (moneda social, referencia 1 a 1 con el peso) | Trueque directo, sin moneda propia |
| Requisito de ingreso | Estimular la produccion y consumo | Ninguno formal |
| Gobernanza | Consejo Asesor, principios escritos desde los 90 | Organización barrial informal (asambleas, WhatsApp) |
| Origen 2026 | Continuidad de la red histórica desde 1995 | Asambleas barriales tras relevamiento ISEPCI, jul. 2026 |
El otro extremo de la pirámide etaria: la Gen Z que ya no cree en el empleo estable
En Argentina, un tercio de la Generación Z planea cambiar de empleo en los próximos doce meses (contra 21 % entre los millennials), y solo el 11 % piensa quedarse indefinidamente en su puesto actual. La informalidad laboral afecta a cerca del 43 % de los ocupados, y el 12 % tiene más de un trabajo para llegar a fin de mes. La desocupación, además, sube en particular entre las mujeres jóvenes de 14 a 29 años.
Es la generación que, según la nota de nuestro sitio hermano Ovbio, "no quiere trocar por romántico": quiere resolver un problema de liquidez concreto sin pasar por bancos ni comisiones. Esa nota plantea algo que conviene tomar en serio para esta hipótesis del recambio: si la Red sigue mostrandose con el lenguaje de 2001 —la palabra "trueque" y la palabra "club"— corren el riesgo de no conectar con quienes más la necesitan hoy. El desafío no es explicar qué es la RGT. Es dejar de usar ese nombre como única puerta de entrada al sistema.
Una hipótesis, no todavía una conclusión
Con lo que tenemos hasta ahora —jubiladas que vuelven porque ya conocen el mecanismo, mujeres de mediana edad que administran la deuda familiar y llegan al trueque por necesidad inmediata, y una generación más joven, mayoritariamente precarizada, que podría sumarse si la propuesta se comunica en otro lenguaje— se puede formular una hipótesis, todavía abierta: la reactivación de la RGT en 2026 podría producir, además de un crecimiento en número de participantes, un cambio en quién sostiene la Red desde adentro. No como una política deliberada, sino como consecuencia directa de quién carga hoy con la administración de la crisis en cada hogar.
No hay, hasta ahora, una medición nacional de la composición por género de los nodos actuales que permita afirmar esto como un hecho consumado. Sí hay, como antecedente histórico, un dato de 2017: en La Plata, uno de los grupos de trueque más grandes de esa época en redes sociales llegó a superar los 10.000 miembros, y sus propias fundadoras lo describían como un espacio integrado casi en su totalidad por mujeres. No es prueba de que vaya a repetirse a esa escala, pero sí es indicio de que la feminización de estos espacios no sería una novedad, sino un patrón que ya se observó antes en la Argentina y que ahora podría estar reapareciendo, con más fuerza y con una generación intermedia como puente entre una ola y otra.
Lo que falta para que sea Red, y no solo nodos sueltos
Acá conviene volver a algo que ya señalamos en la Parte II: los nodos todavia se miden en decenas, no en miles, y para que esta ola se transforme en algo del tamaño de lo que fue la RGT en 2001-2003, hace falta más que voluntad: hace falta infraestructura, capacitación y conexión entre nodos. La Guía rápida publicada por Formar en Movimiento —pensada justamente para quien quiere arrancar un nodo esta semana, no dentro de seis meses— resume ese proceso en diez pasos concretos: encontrar el problema real, armar un núcleo pequeño, hacer visibles las capacidades de cada quien, cruzarlas con las necesidades del barrio, y recién más adelante, si hace falta, conectar con el Consejo Asesor de la RGT para vincularse con otros nodos. Es, en cierto modo, el manual operativo que esta nueva ola de mujeres y jóvenes va a necesitar si decide dar el paso de club espontáneo a nodo estable.
Lo que sí puede afirmarse
Con lo relevado en esta serie, hay una conclusión que se puede sostener sin caer en un signo de pregunta cómodo: si la nueva ola de la RGT se apoya en quienes hoy administran la crisis puertas adentro de cada casa, la Red que resulte de esto tiene todo para ser distinta de la de 2001 en tres puntos concretos, no abstractos.
Primero, el problema que resuelve cambia de foco. La RGT de 2001 nació para sustituir dinero que había desaparecido de golpe por el corralito. La que se está armando ahora nace, nodo por nodo, para sacar a una familia del circuito de deuda-mora-exclusión que documentamos en la Parte I. No es una diferencia de matiz: cambia qué se mide como éxito. Ya no alcanza con contar trueques. Hay que poder mostrar, con datos propios de cada nodo, cuántas familias salieron de la dependencia de préstamos por aplicación gracias a la Red — algo que ningún club informal está midiendo todavía, y que la propia RGT, con treinta años de experiencia, sí sabe cómo relevar.
Segundo, quien decide tiene que ser quien sostiene. Si son las mujeres — que ya vivieron el 2001 y jóvenes de mediana edad que hoy cargan con la deuda del hogar— quienes están llenando los nodos primero, entonces la gobernanza de la Red no puede seguir siendo, en los hechos, un espacio donde ellas participan pero no deciden. El Consejo Asesor y los principios escritos en los 90 le dan a la RGT algo que los clubes espontáneos de 2026 no tienen: una estructura capaz de sostenerse en el tiempo. Pero esa estructura solo va a servir si se actualiza para reflejar quién la está sosteniendo hoy en los hechos, no quién la fundó hace treinta años.
Tercero, el lenguaje tiene que dejar de ser el de 2001. Esto no es un capricho de marketing: es la diferencia entre diez mil prosumidores activos hoy y los millones que hubo en 2002. Si la generación que se está sumando ahora —jóvenes precarizados, mujeres que llegan por necesidad inmediata y no por convicción ideológica— entra por una puerta que todavía dice "club de trueque" con la estética de hace 25 años, buena parte se va a quedar afuera antes de entender lo que la Red realmente ofrece.
Esto no es una pregunta para el lector. Es una hipótesis de trabajo que se puede poner a prueba con lo que la propia RGT ya sabe hacer: capacitación, boletines, registro de nodos, treinta años de protocolo documentado.
La pregunta que de verdad importa no es qué podría cambiar. Es si la Red va a usar esa experiencia acumulada para conducir el recambio, o si va a dejar que el recambio ocurra de todos modos, por afuera, en un grupo de WhatsApp que nunca escuchó hablar del Consejo Asesor. . .
Resumen ejecutivo 2026 sobre hogares argentinos (uso del tiempo, empleo, Generación Z) — documento de base de esta nota
Carina Cantero (coordinadora RGT), declaraciones citadas por Extra Buenos Aires, ago. 2026
Instituto ISEPCI / Libres del Sur, relevamiento sobre alimentación y endeudamiento, mayo 2026
Ovbio-notas, "¿El problema será la vidriera?" (jun. 2026) y "¿Y si veníamos vendiendo mal el trueque?" (jul. 2026) — ovbio-notas.blogspot.com
Formar en Movimiento, "Guía rápida: cómo crear un nodo de la Red Global de Trueque" (sept. 2026) — formarenmovimiento.blogspot.com
El Debate, sobre clubes de trueque en redes sociales en la provincia de Buenos Aires (2017), como antecedente histórico de composición mayoritariamente femenina
Este artículo forma parte de la serie "La Usura del Siglo XXI y la necesidad de alternativas" (Partes I, II y III) publicada en este blog.

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