Cuando el Clima empieza a decidir quién puede Trabajar
Los Fogones de Bernal se suspendieron por el pronóstico climático del fin de semana. Es una señal pequeña. Pero quizás valga la pena prestarle atención.
El sábado 12 de septiembre había una fiesta prevista en Bernal.
Los Fogones de Bernal 2026, un encuentro de tradición y fe que año tras año organizan los Bomberos Voluntarios junto al Municipio de Quilmes, iban a celebrar su 59ª edición. La Comisión Organizadora comunicó anoche que decidió suspenderlo por los factores climáticos pronosticados para el sábado, y lo reprogramó para el próximo 19 de septiembre.
No hubo una crisis económica. No quebró ninguna empresa. No hubo un conflicto gremial. Simplemente, el clima aconsejó suspender el encuentro.
Lo interesante no es la suspensión en sí. Es lo que puede estar anunciando.
Estamos entrando en los últimos meses de 2026 con un fenómeno de El Niño que el Servicio Meteorológico Nacional y la Organización Meteorológica Mundial califican como fuerte o muy fuerte, con una probabilidad cercana al 100% de que continúe durante septiembre-octubre-noviembre, y con perspectivas de persistencia hacia comienzos de 2027.
Y el impacto no va a ser solamente meteorológico. Va a ser social. Va a ser económico. Y, para muchas personas, va a ser cotidiano.
El problema no es si Argentina va a crecer
La CEPAL proyecta para Argentina un crecimiento del 3,3% en 2026 y del 3,4% en 2027 — por encima del promedio de la región. Es una buena noticia.
Pero hay una pregunta que deberíamos hacer inmediatamente después:
¿Cómo se transforma ese crecimiento en seguridad para la vida cotidiana de las personas?
Porque crecimiento y seguridad no son necesariamente la misma cosa. El propio informe de la CEPAL advierte que la informalidad sigue siendo una restricción estructural para convertir el crecimiento en empleo de calidad. En Argentina, la informalidad laboral alcanzó el 44 % del empleo en el primer trimestre de 2026, según el INDEC — el nivel más alto desde que se mide la serie.
Entonces la pregunta no es si Vaca Muerta o la minería pueden generar riqueza. Claro que pueden. La pregunta es otra: ¿cuántas personas acceden efectivamente a esa riqueza, y mediante qué mecanismos?
El clima puede convertirse en un problema laboral
Hoy podemos decir: "se suspendió un festival porque va a llover". Y parece una cuestión menor.
Pero pensemos en cadena. Mañana puede ser "no pude trabajar porque se inundó el barrio". Después, "no pude llegar porque el transporte quedó interrumpido". Después, "no pude vender porque nadie salió". Y finalmente: "esta semana no llego a fin de mes".
Ahí el problema dejó de ser meteorológico. Se convirtió en económico.
Para quien cobra un salario mensual estable, una interrupción de uno o dos días es un inconveniente. Para quien vive de lo que consigue producir, vender o hacer cada día —un repartidor, una persona que cocina para vender, un electricista, una peluquera, un vendedor ambulante, alguien que da clases particulares, un jubilado que complementa sus ingresos— puede ser otra cosa.
La capacidad puede seguir existiendo. Lo que puede desaparecer temporalmente es la posibilidad de convertir esa capacidad en ingreso.
No es lo mismo tener una capacidad que poder utilizarla
Una persona puede saber cocinar, reparar una instalación, cuidar niños, enseñar, cultivar, transportar, fabricar. Todas esas son capacidades.
Pero una capacidad aislada no produce bienestar por sí sola. Necesita encontrarse con una necesidad. Y necesita que exista algún mecanismo que permita ese encuentro.
Eso es exactamente lo que una crisis puede romper: el transporte, la información, el dinero disponible, la confianza, los lugares de encuentro, los clientes, los tiempos, las redes.
El verdadero recurso escaso de una sociedad en policrisis quizás no sea solamente el dinero. Puede ser la capacidad de conectar las capacidades disponibles con las necesidades existentes.
Si solo preguntamos "¿cuánto dinero tenemos para enfrentar la crisis?", la respuesta probablemente sea insuficiente. Pero si preguntamos qué sabemos hacer, quién puede hacerlo, dónde está esa persona, quién necesita lo que sabe hacer y cómo podemos conectarlos, aparece otro tipo de recurso. Uno que ya existe, pero que muchas veces permanece invisible.
La gente que casi nunca aparece en las grandes cifras
Vecinos, estudiantes, jóvenes, trabajadores informales, pequeños productores, cuidadores, jubilados, familias. Personas con capacidades productivas reales que encuentran dificultades para convertirlas en ingresos estables.
Son precisamente esas personas las que quedan más expuestas cuando varios problemas se superponen. Una inundación no solamente moja una casa: puede impedir trabajar. Una interrupción del transporte no solo modifica un recorrido: puede impedir llegar al trabajo. Una tormenta no solo cancela un evento: puede dejar sin ingresos a quienes dependían de él.
Cuando estos episodios se repiten y se acumulan, ahí aparece la verdadera dimensión de una policrisis.
No hace falta adivinar el futuro
No sabemos exactamente qué ocurrirá durante el último trimestre de 2026 en cada territorio. Un El Niño fuerte no significa que todos los lugares sufrirán inundaciones extraordinarias: el impacto depende de dónde y cómo se concentren las precipitaciones. No se trata de anunciar una catástrofe. Se trata de prepararnos para escenarios posibles, mas si vivimos cerca de la ribera.
Algunas instituciones ya están haciendo algo interesante. Este 8 de septiembre, la Municipalidad de Córdoba realizó junto a la Universidad Nacional de Córdoba una simulación de inundación en el barrio Villa Páez, con más de 300 personas y varias facultades participando, como parte de un trabajo territorial que la UNC sostiene con esa comunidad desde 2019. Otras universidades están avanzando en líneas similares de gestión de riesgo y preparación comunitaria en distintas provincias.
Es decir: la respuesta no necesariamente comienza cuando llega el agua. Puede comenzar mucho antes.
¿Y si hacemos el mismo ejercicio con las capacidades?
Sabemos que viene un período de incertidumbre climática. Sabemos que buena parte del trabajo argentino se desarrolla fuera del empleo formal. Sabemos que existen dificultades para transformar el crecimiento económico en empleo de calidad suficiente.
Entonces quizás haya una pregunta que todavía estamos haciendo demasiado poco:
¿Qué capacidades tenemos alrededor que todavía no estamos viendo?
Porque tal vez la preparación para 2027 no consista solamente en acumular recursos para reparar daños después de que ocurran. Quizás consista también en identificar antes las capacidades que una comunidad puede movilizar cuando las cosas empiezan a complicarse: quién puede reparar, quién puede producir alimentos, quién puede cuidar, quién puede enseñar, quién tiene herramientas, quién tiene tiempo, quién conoce a quién.
Y ahí, justamente ahí, empieza otra conversación: la del prosumidor, las redes territoriales, las monedas sociales y las formas de intercambio capaces de movilizar recursos que el mercado convencional muchas veces no ve.
Esa conversación no tiene por qué quedar en la reflexión. En 1mpul50 la venimos trabajando como un sistema operativo concreto: cómo reconocer las capacidades de un territorio, conectarlas con sus necesidades reales, y organizar esa conexión en un nodo — el punto de partida de cualquier red de acción colectiva. Si te interesa entender cómo empezar, la Guía rápida para iniciar un nodo resume los primeros pasos en un lenguaje simple, pensado para ponerse en marcha esta misma semana.
Los Fogones de Bernal son apenas una pequeña señal. Pero quizás convenga prestar atención a las pequeñas señales.
Porque una sociedad no entra en policrisis solamente cuando ocurre una gran catástrofe. A veces comienza cuando las cosas sencillas de la vida empiezan a depender de que el clima las permita.
Y cuando el clima empieza a decidir quién puede trabajar...
Fuentes: Comisión Organizadora de los Fogones de Bernal (comunicado, septiembre 2026); Servicio Meteorológico Nacional y Organización Meteorológica Mundial, actualizaciones de El Niño (septiembre 2026); CEPAL, Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026; INDEC, Mercado de Trabajo — 1er trimestre 2026; Municipalidad de Córdoba y Universidad Nacional de Córdoba, simulación de inundación en Villa Páez (8 de septiembre de 2026).

Comentarios
Publicar un comentario