¿ Cuántas capacidades tenemos alrededor que ni siquiera estamos viendo ?
Las sociedades envejecen. Millones de personas siguen trabajando fuera de los circuitos formales, con conocimientos y experiencia que el mercado no está registrando. A eso se le suman crisis ambientales, económicas y sanitarias que ya no llegan una por vez: se superponen y se potencian. A esa configuración se la empezó a llamar policrisis — no una suma de problemas, sino un sistema con efectos en cascada — . Un análisis reciente sobre el AMBA lo describe exactamente así: cambio climático, informalización urbana y fragmentación institucional interactuando entre sí, no en paralelo.
Frente a eso, la pregunta que solemos hacernos es "¿qué nos falta?". Pero hay otra, menos automática:
¿con qué capacidades contamos ya, y cuántas de ellas están invisibles, desconectadas o subutilizadas?
🔍 Mirar desde lo que existe, no desde lo que falta
Un estudio sobre salud mental infantil en Lesoto usó un método simple: además de mapear problemas, preguntó a las propias comunidades qué recursos ya tenían disponibles. No hace falta trasladar ese estudio a nuestra región para rescatar el procedimiento. Un trabajo sobre territorios vulnerables del AMBA llega a una conclusión parecida: nombrar las capacidades existentes —formales e informales— evita la "trampa del déficit permanente" y devuelve agencia a la comunidad.
Pero identificar una capacidad no es lo mismo que poder usarla.
✅ De capacidad existente a capacidad movilizable
Alguien sabe reparar una máquina. Otro cultiva alimentos. Otro cuida, enseña, programa, construye. Todas esas capacidades pueden existir y, aun así, permanecer invisibles si nadie las verifica ni las conecta con una necesidad concreta. Ese es el punto de partida de mi investigación sobre brecha laboral: propongo el concepto de Capacidad Productiva Verificable (CPV), una zona intermedia entre la inactividad, la informalidad y el empleo registrado que hoy casi no se investiga. Con el envejecimiento demográfico, la pregunta deja de ser solo económica: ¿cuánta capacidad estamos desperdiciando cuando confundimos edad con improductividad?
💱 Las monedas sociales ya demostraron que funcionan
Acá conviene evitar una exageración: no estamos frente a una idea nueva. Argentina tuvo una experiencia enorme con el trueque a comienzos de siglo. La pregunta nunca fue si una moneda complementaria puede funcionar — sabemos que puede. La pregunta difícil es otra: ¿bajo qué condiciones se sostiene, se adapta y eventualmente escala? La respuesta no está solo en la moneda. Está en la confianza, las reglas, la verificación, la gobernanza. Si tantas experiencias no logran sostenerse, tal vez el problema nunca fue el instrumento monetario. Tal vez fue la organización humana que lo sostenía.
⚠️ La amenaza también puede estar adentro
Acá está lo que menos nos gusta mirar. Horizontalidad no significa ausencia de coordinación — una red puede tener referentes, facilitadores, equipos. El problema no es que existan esas funciones. El problema es qué pasa cuando una función empieza a convertirse en privilegio.
El reconocimiento de una capacidad genera influencia. La influencia puede volverse autoridad. Y si esa autoridad no tiene mecanismos de rendición de cuentas, puede pasar algo particularmente destructivo: quien no logra aumentar su propia capacidad, empieza a disminuir la de los demás. No es una secuencia inevitable, y no corresponde atribuirle intenciones a nadie sin evidencia. Pero como problema de gobernanza, hay que investigarla. La misma comunidad que necesita reconocer capacidades puede terminar amenazada por el poder que ese reconocimiento produce.
🤝 Prosumir no es tomar ventaja
Escribí esa frase hace unos meses y hoy pesa distinto. Prosumir no debería ser una credencial que da derechos especiales. Implica exponerse al grupo, a la coherencia, a las consecuencias. Tener antigüedad no da propiedad sobre una red. Haber aportado mucho en el pasado no es una licencia permanente para decidir sobre los demás. Una comunidad que intenta construir otra economía tiene que cuidar especialmente esto: si reproduce puertas adentro las mismas relaciones de dominación que dice querer superar, construyó una herramienta nueva sin cambiar nada de fondo.
🌱 El recurso escaso que todavía medimos mal
Cuando pensamos en policrisis, pensamos en lo que falta: dinero, empleo, vivienda. Pero hay otro recurso escaso, menos visible: la capacidad de una sociedad para reconocer lo que ya tiene. Experiencia, tiempo, redes, capacidad de cuidar, de enseñar, de reparar. Nada de eso desaparece porque el mercado no lo demande en un momento dado. Simplemente queda afuera del circuito de reconocimiento dominante.
La hipótesis, todavía abierta, es esta: la resiliencia territorial no depende solo de identificar y activar esas capacidades. Depende también de impedir que activarlas termine concentrando poder, excluyendo o capturando a la propia comunidad desde adentro.
No tengo la respuesta todavía. Pero una comunidad que todavía puede hacerse esa pregunta es una comunidad que no renunció a construir la suya. 🌱
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