Comodoro Rivadavia: Sabíamos que podía ocurrir . . .

🏔️ Comodoro Rivadavia: sabíamos que podía ocurrir . . .

⏳ La catástrofe ocurrió en 2026. La advertencia estaba escrita desde 2002.

Comodoro muestra una característica esencial del Antropoceno: nuestra capacidad para transformar el territorio ha crecido mucho más rápidamente que nuestra capacidad —o nuestra voluntad— para gestionar las consecuencias de esa transformación.

🌍 La tierra se movió y las casas comenzaron a quebrarse. Calles partidas, viviendas destruidas y familias que debieron abandonar en horas lo construido durante años. Las imágenes del cerro Hermitte recorrieron el país como las de tantas catástrofes: durante algunos días, todos miramos.

Pero esta historia no comenzó en 2026.

📄 En 2002, un organismo científico del propio Estado argentino había estudiado esa ladera. El documento no hablaba del fin del mundo. Hablaba de algo bastante menos espectacular: prevención, monitoreo, control del agua, planificación urbana y límites al avance de nuevas construcciones.



🕰️ Veinticuatro años después, la tierra se movió.

La pregunta ya no es si alguien podía imaginarlo. La pregunta es qué hicimos con lo que sabíamos.

Y esa pregunta excede ampliamente a Comodoro Rivadavia.

Vivimos en una cultura que suele confundir prevención con alarma.   Mientras la amenaza permanece en el futuro, parece exagerada. Cuando finalmente ocurre, reclamamos respuestas inmediatas. Pasada la emergencia, las cámaras de TV se retiran, la atención pública se desplaza y volvemos a esperar. ⚠️

Y aquí aparece una paradoja que va mucho más allá de Comodoro Rivadavia. Quizás éste sea uno de los problemas más difíciles de nuestra época.

Nunca tuvimos tanta información sobre los riesgos que enfrentamos. Sabemos más sobre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, las inundaciones, los incendios, la degradación de los suelos y la vulnerabilidad de nuestras ciudades. Las advertencias llegan desde universidades, organismos científicos, informes internacionales y, cada vez con mayor frecuencia, desde la experiencia directa.

Pero saber no significa actuar. 🤔

Existe incluso un nombre para esa distancia: awareness–action gap, la brecha entre tomar conciencia de un problema y modificar efectivamente nuestro comportamiento para enfrentarlo.

No hace falta ser negacionista para quedar atrapado en ella. Podemos aceptar que el cambio climático existe y seguir viviendo como si sus consecuencias siempre fueran a ocurrirle a otro. Podemos conmovernos viendo una ciudad inundada, un bosque ardiendo o viviendas destruidas y, algunas semanas después, haber vuelto a la normalidad.

Hasta la próxima catástrofe. . .

💡 Si el problema es que el conocimiento no se traduce en preparación, la pregunta práctica es quién construye esa preparación cuando el Estado no lo hace ?

Para nosotros, esa pregunta no es nueva. En 1995 participamos de la creación de la Red Global de Trueque. No sabíamos que seis años después Argentina atravesaría el colapso de 2001. Pero sí percibíamos vulnerabilidades de un sistema económico que dejaba capacidades productivas sin utilizar simplemente porque faltaba dinero para conectarlas.

🌱 Cuando llegó la crisis, aquella red ya existía.

La experiencia posterior tuvo éxitos, errores, conflictos y finalmente una profunda transformación. Pero dejó una enseñanza que hoy recuperamos: las capacidades necesarias para atravesar una crisis deben construirse antes de que la crisis las vuelva indispensables.

En 2021 esa experiencia comenzó a evolucionar hacia 1mpul50, incorporando una preocupación diferente: cómo construir capacidades locales frente a perturbaciones económicas, sociales y ambientales en un escenario de creciente incertidumbre.

No se trata de esperar la catástrofe para descubrir quién sabe cultivar alimentos, reparar una bomba, almacenar agua, generar energía, atender una emergencia, transportar personas, cocinar para cien familias o simplemente organizar a sus vecinos. Se trata de organizarnos antes — y de que cada persona pueda poner en valor lo que sabe hacer, generando su propio ingreso como prosumidor/a 🤝 dentro de una red que ya está en marcha.

💧 Antes de que falte el agua. 🚧 Antes de que se corte una ruta. 🌊 Antes de que una inundación aísle un barrio. 💸 Antes de que una crisis económica vuelva inaccesibles bienes esenciales. Antes de que descubramos, demasiado tarde, que las capacidades para ayudarnos estaban entre nosotros, pero nunca las habíamos organizado.

Comodoro Rivadavia nos deja una advertencia difícil de ignorar: podemos conocer un riesgo durante décadas y aun así llegar tarde.

La próxima crisis tampoco comenzará el día en que aparezca en las noticias.

🔥 La pregunta es si esta vez empezaremos a organizarnos antes.

✨ ¿Tenés ganas de trabajar para vos mismo/a? ✨

Si te identificás con la necesidad de generar tus propios ingresos, poner en valor lo que sabés hacer y formar parte de una red que se está organizando antes de que la próxima crisis llegue, escribinos. Hay dos personas esperando tu mensaje 👇

👩 Claudia

Coordinadora Regional
Nodo Manitos y Encuentro

📱 2214769838

👩 Carina

Coordinadora de Nodo
Corazones en Red

📱 1156228957

💚 Ambas te van a asesorar e informar sobre cómo sumarte al movimiento.

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